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Apunte 3, agosto 97, cuadernos

La escritura te acompaña y te ayuda a saber quién eres, a olvidar cómo eres, a no perder la noción de las cosas importantes, a recordar las minucias, los detalles, los nombres, las fechas de los cumpleaños y de las despedidas, de las onomásticas, de las esvástica, las citas de los sabios, los agradecimientos, las afrentas, los lugares donde una vez estuviste, los lugares donde no quieres volver, donde no debes volver, la imperfección mejorada en las postales, los horarios de los trenes, los destinos, lo que en todos esos parajes comiste o bebiste, dónde dormías, la lista de las cosas que metiste en la maleta, que olvidaste, los libros prestados, los libros perdidos, las listas de la compra, las cuentas pendientes, los deudas que debes cobrar, las deudas que es mejor olvidar, los nombres de los acreedores a quienes debes resarcir como sea, de los acreedores a quienes no debes pagar nunca, los teléfonos casuales, convenientes, importantes, necesarios, imprescindibles, los arrepentimientos, los escarmientos, el color de los ojos de tu mujer y de tus hijos, sus nombres, el día y el año en que nacieron, el día y el año en que, cómo pudiste olvidarlo, murieron tu padre o tu perro, el nombre de tu primer perro, la dulce Uma, la dirección de tu casa, la dirección de todas las casas que habitaste, el nombre y la dirección de todas las mujeres que amaste, los lugares donde hiciste el amor, un sofá que chirriaba, un coche prestado, el nombre de tu profesor preferido en el Instituto, Pedro o Manuel, el nombre de tu médico, María José Aubari o Tomás, de tus vecinos para que te abran la puerta de la finca si has olvidado las llaves,

Cuentacuentos bosquimano, Sudáfrica 1947, por N.R. Farbman

Cuentacuentos bosquimano, Sudáfrica 1947, por N.R. Farbman

de los camareros que te sirven el café, que te fían el café, tu nombre, tu edad, tu lugar de nacimiento, el nombre o el apodo de tus amigos (no vaya a ser que se te olviden, que se olviden), de quienes se portaron bien contigo, de quienes te traicionaron (no los olvides nunca o volverán), del dentista, el número de tu carnet de identidad, de tu cuenta corriente, la contraseña del ordenador, la contraseña del teléfono, la contraseña de tu cuenta de correo electrónico, el número de veces que erraste, que paraste, que te sentiste avergonzado, halagado, ofendido, humillado, los nombres de los personajes de Cien años, de La montaña, de Los detectives, Aureliano Buendía, Pilar Ternera, Melquiades, Naphta, Setembrini, Ulises Lima y Arturo Belano, las cosas que te quedan por hacer, las cosas que ya nunca podrás hacer, tu peso, tu estatura, tu lugar de nacimiento y el lugar de nacimiento de tus padres y tus abuelos, tu signo del zodiaco, tus leucocitos T4, tu colesterol, la matrícula de tu coche, los nombres de los amigos de casa y de los enemigos de casa, los nombres de tus cuñadas y de los hermanos de tus cuñadas, y de los padres de tus cuñadas, los títulos de los libros que quieres leer, de los poetas que quieres leer, las canciones, las letras de las canciones, los ingredientes de ciertas recetas, la descripción de algunos ejercicios de estiramiento, la descripción de un rostro, un seno o unas manos, el contenido de una conversación, de una discusión, los reproches veraces o fingidos, el lugar donde ocultaste una carta, el lugar donde rompiste una carta, la pauta de los medicamentos, los días del dispensario, el lugar donde guardas los cuadernos y donde guardas las fotos, el lugar donde vives, el lugar donde puedes escapar, donde puedes ocultarte, donde puedes refugiarte, donde escribes.

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