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César Vallejo, verso eterno

Por Javier López Mora

En este año se ha cumplido el 75 aniversario de la muerte de un poeta universal, personalísimo y original que

subvirtió el mundo poético. El inmortal peruano Cesar Vallejo, muerto en Paris el 15 de abril de 1938 (no sabemos si con

aguacero como vaticinó, pero si con llovizna, en su impactante y famosísimo poema Piedra negra sobre una piedra

blanca). Fue un viernes (Viernes Santo, por más señas, él que no creía en Dios, pero no dejaba de citarle, acusarle a

veces y otras asombrarse de su creación…) no obstante, no un jueves como así lo predijo.

César Vallejo

César Vallejo

Hunde sus comienzos en raíces modernistas de inspiración rubeniana, para dar paso a ciertas influencias

ultraístas (siempre muy personales), aderezadas de misceláneas atávicas en las que posteriormente se desenvolverá y dará

rienda a su alma incáica para llegar a convertirse en el renovador radical y visceral de la poesía

en la lengua castellana. De una vanguardia en la que él no creía, ¡en ninguna!. Pocos como él pasaron desde su

estilo más convencional -aunque en Vallejo nada es convencional-, de los poemas contenidos en Los Heraldos Negros

(1919), que presentan pocas dificultades textuales, a otros como Trilce y algunos no incluidos en este (su obra

cumbre), cuya reacción con lo anterior es copernicana, enorme, sideral. De una belleza inextricable, libérrima, prístina y

sencilla en su aparente oscuridad.

Adaptará su criterio por encima (¿o no?), de modas, convencionalismos, (en Vallejo no existen más que en su compromiso

popular), dicterios o necesidades estilísticas superadas, cuando entendía que así debía ser. Nos dejó una poesía críptica

en su belleza, entera y descarnada que rezuma intelectualidad no reñida con la hondura más tierna. Utiliza recursos de

una particularísima ortografía (propios de algún reflejo ultraísta, del que fue deudor en breve tiempo). Pero que también

fueron usados por otros poetas bien distintos como Juan Ramón y aún otros posteriores:

“Vusco volvvver de golpe el golpe,….

Todo en el Vallejo de Trilce (cuya edición en España corrió a cargo de Jose Bergamín) es

superlativo, emocional, rotundo, más allá de la memoria y del impulso. Imprime en su obra poética una especie de rara

armonía que sacude, emociona, atrapa y subyuga al mismo tiempo. Y que no pretende en modo alguno resolver a nadie las dudas

que a cada paso nos plantea .

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La duda de Dios:

“Hay golpes en la vida, tan fuertes… Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios;…. (Los Heraldos Negros).

En su famoso poema Espergesia donde repite como triste estribillo:

“Yo nací un día

Que Dios estuvo enfermo” y termina “…grave”.

En los Dados Eternos:

“Dios mío, estoy llorando el ser que vivo;

me pesa haber tomándote tu pan;

Pero este pobre barro pensativo

no es costra fermentada en tu costado;

tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,

hoy supieras ser Dios;

pero tú, que estuviste siempre bien,

no sientes nada de tu creación.

Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Dios mío, prenderás todas tus velas

jugaremos con el viejo dado…

Dios mío, y esta noche sorda, oscura,

ya no podrás jugar porque la Tierra

es un dado roído y ya redondo

a fuerza de rodar a la aventura,

que no puede parar sino en un hueco,

en el hueco de inmensa sepultura”.

Señala su ira contra el Dios que no encuentra, al que acusa con su dedo en Los Anillos Fatigados

“Hay ganas de… no tener ganas, Señor;

a tí yo te señalo con el dedo deicida;

hay ganas de no haber tenido corazón.

La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios

curvado en tiempo, se repite y pasa, pasa

a cuestas con la espina dorsal del Universo”.

En el poema Dios, se reconcilia con Él, pese al dolorque le inflige la vida y sus

contradicciones:

“Siento a Dios que camina

tan en mí, con la tarde y con el mar…

Yo te consagro Dios, porque amas tanto;

Porque jamás sonríes; porque siempre

debe dolerte mucho el corazón”.

Nótese como es amigo de Dios Hijo, de Dios hombre. Fiscal implacable de Dios Padre al que acusa y quisiera

enfrentarlo a lo que el poeta ve y padece como Obra suya. La Vida y la Muerte se encarnan como son, el haz y el envés de

cada una.

El Sermón de la Muerte:

“ Y, en fin , pasando luego al dominio de la muerte,

que actúa en escuadrón, previo corchete,

párrafo y llave, mano grande y diéresis,…”

La Vida, Esta Vida

“La vida, esta vida

Me placía, su instrumento, esas palomas… sus paujiles picos,pareadas

palomitas,

Las póbridas ojeándose los hígados,

Sobrinas de la nube …Vida! Vida! Esta es la vida!

Y si después de tanta palabra..!

Y si después de tanta palabra!,

no sobrevive la palabra!…

¡Si después de las alas de los pájaros

no sobrevive el pájaro parado!

¡Más valdría, francamente,

que se lo coman todo y acabemos!.

¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!.

¡Levantarse del cielo hacía la tierra

por sus propios desastres

y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!

¡Más valdría francamente,

que se lo coman todo y que más da!…

En suma, no poseo…

En suma no poseo para expresar mi vida,

sino mi muerte…”

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Alfonso, estas mirándome, lo veo…

“Alfonso: estas mirándome, lo veo,

desde el plano implacable donde moran

lineales los siempres, lineales los jamases…”

En el emocionante poema Masa:

“Al fin de la batalla,

y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre

y le dijo: “No mueras, te amo tanto!….

Pero el cadáver ¡ay! Siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra

le rodearon; les vio el cadáver triste emocionado;

Incorporóse lentamente

abrazó al primer hombre; echóse a andar…

Otra constante: el hambre personal, casi cósmica, irremisible , física, carnal, como destino intemporal,

inexorable y maldito de los pobres, como el precio inalcanzable de una culpa original y eterna.

Trilce (XXIII)

“Tahona estuosa de aquellos mis bizcochos

Pura yema infantil innumerable, madre….

…Tal la tierra oirá en tu silenciar

Como nos va cobrando a todos

El alquiler del mundo donde nos dejas

Y el valor de aquel pan inacabable.

(XXXV) …El almuerzo con ella que estaría

poniendo el plato que nos gustara ayer

y se repite ahora,

pero con algo más de mostaza;…

y la cerveza lírica y nerviosa

a la que celan sus dos pezones sin lúpulo,

y que no se debe de tomar mucho!”

Y el Hambre tremebunda, horrísona, espectral y conmovedora de La Rueda del Hambriento. (Poemas

Humanoss):

“Por entre mis propios dientes salgo humeando,

Dando voces, pujando,

Bajándome los pantalones…

Váca mi estómago, váca mi yeyuno,

La miseria me saca por entre mis propios dientes,

Cogido con un palito por el puño de la camisa. …/

Un pedazo de pan, ¿tampoco habrá ahora para mí?

Ya no más he de ser lo que siempre he de ser,

pero dadme

una piedra en que sentarme,

pero dadme

por favor, un pedazo de pan en que sentarme,

pero dadme,

en español

algo, en fín, de beber, de comer, de vivir, de reposarse,

y después me iré…

Hallo una extraña forma, está muy rota,

y sucia mi camisa

y ya no tengo nada, esto es horrendo”.

No pretende explicar ni nuestros miedos y menos los suyos. Ni la vida ni la muerte, ni el hambre ni la soledad

ni los caminos, ni Dios ni el Padre. El sufrimiento transita por su obra como circulaba por su vida. El pesar incáico

a través de los siglos es un trasunto de su vida y su obra. Pasa a su poesía como un sentimiento en perpetua

convulsión, un sentir telúrico, arrasador. Pablo Neruda en su Oda a Cesar Vallejo indicó

que su cara reflejaba la cordillera Andina y el sufrir de sus pueblos. Sus sierras áridas, sus quebradas históricas y

físicas se reflejan e impactan en su lenguaje enigmático, en su sintaxis revolucionaria, en los atronadores adjetivos, en

los retruécanos herméticos, dolientes en su inacabado monólogo interior. Monólogo compartido, simple, incluso en su

complejidad: Como cuando habla del hogar perdido:

“He almorzado solo ahora y no he tenido,

madre, ni súplica, ni sírvete ,ni agua …

…como iba yo a almorzar. Como me iba a servir

de tales platos distantes esas cosas,

cuando habrase quebrado el propio hogar

cuando no asoma ni madre a los labios,

Como iba yo a almorzar nonada…”

En Trilce, cuyos anteriores versos numera con Romanos (XXVIII), expresión máxima de la Vanguardia

Poética, esta se hace carne,esencia, concepto ontológico. Las omisiones sintácticas en un orden Misterioso con las

reiteraciones o los ritmos rotos y sincopados que nos golpean bruscamente, según un arquetipo que nos es negado conocer. Un

arcano del que solo los iniciados podrán colegir algo tangible sobre lo que establecer su exégesis :

“Quien hace tanta bulla, y ni deja testar

las islas que van quedando.

… Y la península párase

por la espalda, abozaleada, impertérrita

en la línea mortal del equilibrio”(I)

De este libro clave, único, no en la lírica iberoamericana sino en la universal, críptico y subyugante donde los haya.

El autor nos conduce desde la cárcel de Trujillo, (en la que Vallejo estuvo 129 días en los gestó Trilce)

a la descripción reiterante y dolorosa (como dolorosa fue la creación) de los enigmas que plantea. Vallejo confesaría

lo lacerante que fue y la angustia que conllevó escribir

Trilce. La solución a esos interrogantes estará en nosotros y será distinta a cada paso:

“El traje que vestí mañana

no lo ha lavado mi lavandera:

lo lavaba en sus venas otilinas,*

en el chorro de su corazón, y hoy no he

de preguntarme si yo dejaba

el traje turbio de injusticia……(VI”)

*(Otilia ,fue un amor de juventud)

Poesía insólita ¿Cómo pudo surgir? ¿Cómo pudo darse? ¿En ese lugar?, ¿En ese contexto? Ese uso peculiar, a veces excéntrico

del lenguaje que se muestra con claridad en los manuscritos de los Autógrafos olvidados (Pontificia

Universidad Católica del Perú 2003), nos dan pistas claves sobre la singularidad de su poesía. Juan

Flo en la introducción a la glosa de los manuscritos referidos dice: “el extremo patetismo de su discurso

y el idiosincrático uso del lenguaje, no significa la conciliación de dos opuestos sino la realización conjunta de una

concepción, de una poética que no los considera como opuestos sino como dos aspectos de una misma cosa…sus sentimientos

motivan ese juego aparentemente antojadizo de sus palabras”

Vallejo rompe no solo con la retórica tradicional sino con el mismo lenguaje. Este lenguaje es el que le permite

transmitir la singularidad de lo vivido, de su experiencia, lo que le convierte en insólito e inaudito a la vez que

soberbio y excepcional.

En España, aparta de mí este cáliz, libro compuesto de quince poemas en los que refleja la

profunda conmoción que supuso para Vallejo la Guerra Civil Española. En una carta a Juan Larrea de 28 de

octubre de 1936 dice: “Nos tienes tan absorbidos en España, que toda el alma no nos basta!”. Vallejo estuvo

varias veces en España, la última en Valencia el 4 de julio de 1937, en el Congreso de escritores Antifascistas por

la Defensa de la Cultura.

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Desde luego no puede negarse que pusiera toda su alma en un sentimiento de dolor, de agonía pero a la vez de esperanza, en

la que la lucha del pueblo español, transcrita en odas en las que a pesar -y por ella-, de su militancia, revelan una

belleza que conmueve y descorazona. Esta lucha es elevada a un sentir sagrado en la que Vallejo se siente pequeño ante el

desgarro de lo que ve. La lucha del pueblo español es la lucha del mundo y la salvación de España la remisión de este:

Como en el conocido y último poema que da título a este último libro:

Javier López Mora

Javier López Mora

(XV)

“Niños del mundo,

si cae España –digo, es un decir- si cae

del cielo abajo su antebrazo que asen

en cabestro, dos láminas terrestres;

niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!

¡qué temprano en el sol lo que os decía!

¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!

¡que viejo vuestro 2 en el cuaderno!…”

Un sencillo y breve homenaje a un poeta Universal e Inmortal que legó a las letras del mundo páginas de belleza

inextrincable y humana. Ancestral y sencilla en su dificultad, como la vida que recorrió y reflejó en sus escritos para la

construcción y deleite de la cultura. Para hacernos y sentirnos cada vez más vivos.

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