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La decantación de la luz conduce

(elpezlibro se adentró en aguas amigas y dejó este poema en ‘Corpúsculos’, de Rebeca Yanque)

La decantación de la luz conduce
nuestro cuarto a la penumbra donde prende
un desvanecimiento de cenizas nutricias.

¡Qué felices las sombras después del sexo
después del caudal de tus nueve orificios
qué exquisita finitud enfría nuestro sudor
y baña con un hilo de humedad
la cesación de los cuerpos inermes
sobre un cruce de sábanas tibias
como el pan de tus senos es la luna
que devora mi alcoba!

Resulta admirable la materia
en su perfecto abandono a
la luz de tus ojos cerrados
la verticalidad de las cortinas de casa
su suave precipitación
tus ondulaciones

El beso, Klimt

El beso, Klimt

¡Pero quién lo hubiera previsto después de las risas
del pulso la fricción
las caricias como migas compartidas
esa dulce violencia que agita
dos banderas de carne sobre una
colcha rebañada por el dulce humor
de tu hendidura!

Es tan pobre la paz de los hombres
tan frágil su sueño sus pasos tan leves
tan preciosos como el aliento
de nuestras extenuaciones.

@MarianoGasparet 2013

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