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Una mujer con carrito

La felicidad dio paso a una euforia mendaz
y en la nuez de la alegría creció silenciosa
una septicemia. A veces camino y no entiendo.
Pasean mujeres con carrito y no entiendo.

Conozco las risas, el brillo en sus pupilas,
los pasos distraídos de los maridos a su lado
con un diario bajo el brazo. Conozco
su ropa de domingo y la algarabía
casual de los mechones al son de un cielo de
mayo. Pero me parece tan lejana esa
música, tan ajeno a mi vida el capricho
del viento entreverado en su falda, en sus
piernas de hembra, que he de pellizcarme la cara
para salir de mi asombro y tranquilizarme.

Cigüeña , A. TERUEL

Entonces recuerdo mi alegría desbordante,
mi música de entonces, o descubro a mi madre
besándome los ojos antes del pañuelo… ¡Y
no puedo sino apartar a mi madre a gritos!
Y me digo, tranquilo, todo está perfecto,
has visto una pareja joven con carrito,
ella es una mujer joven y hermosa, una
mujer que me mira y sonríe, y aparta
la cara y señala a su hijo, y aprieta el paso
y tensa los brazos, y hace equilibrios como si
acometiera una muy ardua tarea. Como si
hubiera de llevar, de una punta a otra de la
calle, una enorme sopera de sangre nueva.

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