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Qué bellas perforaciones, Chantal

(Matar a Platón, Tusquets, 2012, Premio Nacional de Poesía 2004)
(Hilos, Tusquets, 2007)

Alguien dijo que los poetas son “filósofos sin sistema”, una afirmación con la que se que puede o no estar de acuerdo, pero que pone el foco en uno de los aspectos fundamentales de la poesía: su capacidad de ir más allá de las palabras mediante la combinación del siempre limitado lenguaje; su capacidad de acercarnos o desvelarnos lo que no puede nombrarse pero sí sentirse; su funcionalidad incursiva y extractiva de los ámbitos mágicos del alma: la emoción, el trance.

Chantal Maillard es “poeta, filósofa, experta en el pensamiento oriental… (autora) de una originalísima exploración de sentimientos y acontecimientos… y de una poesía reflexiva, indagatoria”, leemos en la solapa de Matar a Platón.

Yo diría que es una poeta que enamora y que, leídos sus poemas, acercándonos a su pensamiento y a sus emociones, es posible advertir que tiene una camada de gatos ovillada en la mirada, que es muy inteligente, que es bella.

Chantal Maillard

En Matar a Platón narra un accidente desde todos los ángulos del alma. El libro lo cierra un epígrafe poético de 12 páginas, Escribir, en el que reflexiona sobre la poesía y la escritura, como pulsión y necesidad.

Es una poesía libre de métrica y de rima, pero no exenta de una música que puede ser jazz, que puede ser blues, que puede ser silencio o estruendo. Se lee con facilidad, no es modo alguno ampulosa ni repara tanto en la adjetivación o la prestidigitación como en la reflexión acerada a partir de una narración sencilla sobre un acontecimiento banal. Un hombre yace atropellado y un perro se acerca, coge un trozo de carne y se aleja: todo acontece en un instante y todo se halla en ese instante; de algún modo recuerda a Virginia Wolf.

Algunos de sus versos son bellísimas perforaciones:

La seriedad es una variante del olvido;
nos ayuda a ser otro,
a construir distancias, a creer
que la piel es un límite. (pág. 47)

…el tiempo que se anuda como un ojo vendado
en el retrovisor…
…Sospecho que usted leyó a Platón
y comparte su amor por los espejos (pág. 51)

No existe el infinito:
El infinito es la sorpresa de los límites. (pág. 53)

No sé si vio usted pasar a un hombre viejo
-no pudo, es evidente: aún no estaba escrito-
calzaba zapatillas de lona azul marino y
parecía llevar a cada paso
la meta de su viaje en la mandíbula. (pág. 55)

Y luego en Escribir:

…escribir

para ahuyentar la angustia que describe
sus círculos de cóndor
sobre la presa…

…hasta la extenuación
para que se derrame el dolor contenido
desde el inicio del mundo.

…yo no soy ningún héroe
yo sólo escribo
para colmar la distancia
entre mi miedo y yo.

…para hallar la paz
después de haber hablado
con los muertos.

Matar a Platón es un libro precioso. Tusquets ilustra su edición con la imagen de un perro de caza. Yo rastreo, de librería en librería, la obra de Chantal Maillard y daría cualquier cosa por encontrar sus Diarios indios (2006), hoy agotados.

Hilos fue editado junto a Cual por Tusquets y mereció el Premio de la Crítica de Andalucía y el Premio Nacional de la Crítica en 2007.
Son dos poemarios más complejos sobre los procesos de la mente y los movimientos que dan sentido a la identidad del yo, sujeto, en su pérdida o desvanecimiento hacia el ello a través de una suerte de madeja de hilos en suspensión. Hay poemas muy bonitos pero la abstracción es mayor y no facilita la lectura a los lectores diletantes. Los versos a modo de aforismo son hallazgos felices:

…El pánico es
un furor detenido. En un principio
fue el pánico. (pág. 22)

…La angustia es esa nada
que de pronto florece
en la oquedad. (El círculo, pág.31)

Pequeños consejos contra las imágenes-dolor en el poema Estrategias (pág.41), donde Maillard propone Cierta condescendencia en / lo irremediable.
O en Cf. (pág.63) No insistir en las imágenes : se / deforman. La nostalgia se evapora. Con ella, algo se destruye.
Y más adelante (pág. 89):

Los verbos
en pasado transportan lo importante.
Importar es traer
adentro. Será
por eso que el dentro

asfixia.

El pasado, tan importante, está dentro y asfixia, es perfecto. Y en la misma línea, pág 95:

Sembrar futuro con lo antiguo.
Hacer presente con semillas viejas,
Putrefactas…

El poemario es profundo y requiere a veces una lectura lenta, reiterada, persistente: detrás de esa mínima porción de esfuerzo está la gratitud del propio descubrimiento, también quizá un feliz nihilismo en suspensión.

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